TÍTULO: “SU ETERNIDAD” AUTOR: XABIWIT

“Su eternidad”


 

Andrzej no tenía ni la menor idea de cómo había llegado al ghetto, las marcas de los golpes recibidos habían desaparecido, así como el dolor de los mismos.  Extrañamente sentía alivio, un alivio que no podía explicar.  Caminaba despacio, sin prisa por llegar a ningún lado, aunque sabía perfectamente a donde iba y quien lo esperaba. Todo le parecía extraño, las calles del ghetto lucían como siempre, desoladas, edificios en ruinas, escombros por todos lados, pero diferente… se lo preguntó una y otra vez: “¿por qué luce todo diferente?”.

Levantó la mirada hacia el cielo y la luz del sol le pareció intensa, tanto que tuvo que cubrir el rostro con una mano. Y continuó caminando, esquivando cerros de escombros, hasta que observó que aparecían personas que, al igual que él, caminaban con un rumbo fijo. Ante sus ojos desfilaron señores, jóvenes, niños y hasta familias enteras y todas ellas tenían un mismo denominador: sus rostro lucían relajados, serenos, hasta se podía decir que contentos y ese detalle lo confundió mucho más. Todo parecía tan diferente a lo que recordaba del ghetto, ya no había rostros de dolor y opresión.  Tampoco  sentía ese peso, que le carcomía el alma, cada vez que entraba a esta zona.

Andrzej se detuvo en el portal.  No recordaba exactamente qué había sucedido en este lugar, pero se detuvo a contemplarlo. Intuía que algo terrible le había sucedido, pero extrañamente no sintió miedo ni angustia. Y continúo su andar.  De repente, creyó distinguir a Gaddith y caminó apresuramente a su encuentro y a través de movimientos con las manos intentó llamar su atención, hasta que  finalmente ella, con un ligero movimiento, y acompañado de una sonrisa honesta, cálidamente respondió su saludo y desapareció de su vista.

Finalmente Andrzej llegó a su destino.  Frente a sus ojos tenía el edifico en ruinas donde lo esperaba Yoel, su Yoel.  Subió rápidamente las escaleras, tan aprisa que estuvo a punto de tropezar, logrando sostenerse, pero no paró en ningún momento.  La tranquilidad que sentía hacía minutos, mientras caminaba, se había transformado en una ansiedad por reencontrarse con el amor de su vida.

Abrió la puerta, que prácticamente se caía a pedazos y ahí estaba todo, tal y como lo recordaba.  La pastilla de jabón, las bota rotas, el colchón, el talit, el cajón, las velas y hasta la gota de agua, que aún caía, pero su sonido era diferente, como si perteneciera a una pieza musical.  El refugio continuaba igual que siempre, pero  extrañamente el silencio no era pesado, esta vez sentía una especie de paz, no había pensamientos ni sentimientos malos. Su corazón solo palpitaba para Yoel. Andrzej cerró los ojos brevemente y en cuando los abrió, lo encontró ahí parado.

Yoel le sonreía, tal y como aquella vieja fotografía, con una camisa blanca con las mangas enrolladas a la altura del codo, y unos tirantes. Y sus ojos, esos ojos que siempre le habían cautivado, hoy lucían más azules que nunca. Ambos sonrieron y permanecieron mirándose uno al otro.

En sus miradas ya no había dolor, había desaparecido para siempre, aunque seguían sin pronunciar palabra, ambos sabían que todo era diferente.

Pudieron haber pasado miles de segundos, minutos u horas, hasta que  finalmente se acercaron uno al otro.  Se tomaron de las manos, chocaron sus frentes, sus narices se rozan, respiraron profundamente, hasta que finalmente sus labios se besaron.  Fue un beso profundo, intenso, deseado y esperado.  Y solo fue interrumpido hasta que sintieron la necesidad de respirar.

—   Qué jodidamente guapo eres, Mitzuy —exclamó Andrzej, inmensamente feliz.

—   No más que tú —contestó Yoel mientras posaba suavemente sus labios sobre la frente de Andrzej

—   ¿Llevabas rato esperándome? —preguntó Andrzej

—   Solo el tiempo necesario… —dijo Yoel pero no pudo terminar de expresarse porque fue interrumpido

—   ¿Por qué todo luce igual pero a la vez diferente? —preguntó consternado Andrzej— Las personas, el ghetto, este lugar, nuestro lugar, tú mismo… todo es tan confuso…

—   No digas nada… —le contestó mientras colocaba un dedo en sus labios —lo único que importa es que estamos juntos.

—   Pero…

—   No acabas de comprender que estamos juntos… juntos… para siempre… tal y como te lo escribí en la carta que aquí mismo recogiste… recuerda que te dije que yo te esperaría en otro lugar, más amable, más limpio y más sabio… y te esperé y te esperaría todo el tiempo necesario…

—   Eso significa que…

—   Solo significa por fin que estamos juntos para siempre.

—   Pero…

—   No digas nada… lo terminarás por entender… solo toma mi mano y camina conmigo. No debes de temer.

—   No tengo miedo Yoel.

 

Y se tomaron de la mano y caminaron juntos, uno a lado del otro, sin dejar de mirarse, caminaron hacia donde la luz brillaba con más intensidad. Ahora Sedom era el infinito. Sedom era la eternidad. Su eternidad.

 

 

Varsovia, época de los noventa.

 

La enfermera encontró a Andrzej muerto, sentado en un sillón, con los ojos mirando al infinito, con una sonrisa en sus labios y sujetando fuertemente la fotografía de Yoel sobre su pecho. Y por primera vez, su rostro reflejaba paz.

 

Autor: Xabiwit

 

 

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Comentarios
11 Comentarios de “TÍTULO: “SU ETERNIDAD” AUTOR: XABIWIT”
  1. Laura dice:

    Es precioso. Muchas gracias.
    Quedé con una profunda tristeza al terminar esta mangnífica historia. También pensé en este reecuentro pero como la plasmaste quedo perfecto. Sedom era el infinito. Sedom era la eternidad. Sedom son ellos. Por fin juntos para siempre.

  2. cris dice:

    Esto era lo que plasmé en mi mente esta mañana después de acabar el libro, pero necesitaba leerlo.

    Sedom era la eternidad. Gracias.

  3. María dice:

    Me ha encantado! Felicidades, es precioso

  4. Alberto Ramírez dice:

    muy buen relato, muy bien escrito y con mucho sentimiento, se nota que tienes talento, sigue asi y llegaras lejos!!

  5. Diana dice:

    WOW increible! esta es la parte q mas ansiaba conocer… el reencuentro 🙂 que historia tan preciosa felicidades al autor

  6. Nando dice:

    PREICOSO… simplemente Maravilloso!!!!!
    Gracias!

    • Anónimo dice:

      Muchas gracias por tus palabras. Me han llenado de mucha felicidad. Gracias por leerlo.

      • Nando dice:

        El relato me ha parecido cautivador… el reencuentro… el que esperaba y al final… El Sedom en su eternidad…
        Y Andrei y Yoel unidos para siempre!
        Gracias también a ti…
        N

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