TÍTULO: “SARAH” AUTOR: MATEO

SARAH

 

 

Las espesas cortinas que cubrían las ventanas impedían el paso del fuerte sol que a medio día calentaba las tierras del kibutz.

Isaac sujetaba con delicadeza la mano de su madre, blanca, frágil, delicada, sin fuerza. Esa mano que tanto había trabajado, sufrido, acariciado, amado…

Sarah se moría, se moría por cuarta vez. Y ésta, como las anteriores, rodeada de todos los suyos. Por fin su cansado cuerpo daba descanso a su agotada mente.

Tres veces había creído morir y las tres había sobrevivido, había sacado fuerzas de donde no tenía y había seguido adelante, luchando, luchando por los suyos.

Siempre había sido una luchadora, de niña sobrevivió a una guerra, a La Gran Guerra. Tuvo que trabajar para ayudar a su familia, para recuperar lo que la guerra les había arrebatado, para sobrevivir. Se casó con el hombre que sus padres decidieron. Así tenía que ser y así fue. Fue un buen hombre y un buen marido. Un hombre sencillo y trabajador, religioso, con el que tuvo tres magníficos hijos. La vida les sonreía. Los hijos crecían sanos y felices, eran su alegría. Su marido tenía trabajo, nunca les faltaba comida en la mesa y los chicos estaban estudiando. El mayor, Yoel, la preocupaba un poco, era un chico especial, introvertido, delicado, observador, todo lo veía. Le inquietaba como sería su vida en esa sociedad tan intolerante… pero ya irían viendo, todavía era muy joven y estaba tan seguro de sí mismo, de lo que era y lo que quería.

Entonces llegó la primera muerte, su marido falleció dejándola sola con los tres niños. Ella tuvo que ponerse a trabajar, pero con su sueldo no les llegaba y Yoel tuvo que dejar el colegio y ponerse a trabajar en una sastrería. Nunca se quejó, nunca una mala cara. La vida siguió adelante. Los gemelos crecían felices, entre ella y Yoel procuraban tapar la ausencia de su padre, hacer que no notasen su ausencia. Yoel se enamoró de un chico polaco, bueno, realmente consiguió que el amor de su adolescencia se fijase por fin en él.  Estaba feliz, exultante y Sarah con él, por él.

Entonces llegó otra guerra, lo que ninguno de ellos quería creer se cumplió, les acosaron por ser judíos, les marcaron con la estrella amarilla, pero seguían juntos y bien. Trabajaban más horas por menos, tuvieron que alojar en su casa a otros judíos que habían perdido la suya, pero la familia seguía unida y para ella eso lo era todo.

Y sin esperarlo, llegó la segunda muerte, la vio reflejada en la pálida y asustada cara de Isaac. Asher había sido asesinado cuando cruzaba el muro. Un soldado le disparó, le mató. Disparó contra un niño desarmado que sólo quería comer, traer comida a los suyos, jugar a ser mayor. Murió tumbada en el sofá, rodeada de los suyos y de la nueva familia que la guerra le había dado. Pero poco a  poco se dio cuenta que le quedaban otros dos hijos, que tenía que salir adelante, que tenía que seguir luchando por ellos, que no se podía rendir. No la podían ver derrotada.

Lloró por Isaac cuando salió del ghetto para vivir con una familia de acogida, una familia polaca y cristiana que salvaba niños judíos. Lloró de pena por la separación, porque llegaba tarde, pero también lloró de alegría, él se salvaría.

Lloró cuando ella salió del ghetto protegida por un médico y con la ayuda del amante polaco de Yoel, por Andrzej,. Le costaba vivir pero la vida la protegía, le daba otra oportunidad.

Lloró al dejar a Yoel en el ghetto sabiendo que no lo abandonaría, que lucharía hasta el final. Y murió, murió cuando le dijeron que lo habían asesinado, que lo habían asesinado en una emboscada. Su delicado hijo había sido cabecilla de la resistencia, más hombre que muchos que le criticaban por su amaneramiento. Estaba orgullosa de él y de su amante que tanto les había ayudado y que había luchado por ellos.

Sobrevivió en una nube de dolor, de rabia, de odio, sólo mitigada por su único hijo vivo. Por su único hijo y por sus nietos.

Luchó por su pueblo como antes había luchado por su familia, luchó en nombre de sus hijos que habían dado su vida por su pueblo, luchó porque era lo único que sabía hacer.

 

Autor: Mateo

 

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Comentarios
Un comentario de “TÍTULO: “SARAH” AUTOR: MATEO”
  1. María dice:

    Qué bonito! Me alegro de ver también un homenaje a Sarah

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