Discurso de presentación

No he podido evitar colgar aquí el discurso de presentación de Sedom que escribió mi hermana Maribel para mí y leyó mi otra hermana, Nona. Merece la pena conservarlo en esta, su casa.

 

PRESENTACIÓN SEDOM

 

Buenas tardes y bienvenidos.

Antes de comenzar con la presentación debo confesar que esta novela representa para mí mucho más que un libro. Como una comadrona atenta y entusiasta he tenido el privilegio de asistir a su larga gestación desde, casi me atrevería a decir, el momento de su concepción.

Marisa trajo consigo el germen de esta novela  de uno de esos viajes familiares  de verano. El verano de 2006   en Polonia ya nunca sería un verano más para ella, sino el punto de partida de un viaje interior que le ha llevado a estar hoy aquí. Ese mismo mes de Agosto, de regreso en casa, comenzaron a tomar forma las ideas, los sonidos, los olores, los sentimientos. La gestación había comenzado, prolongándose durante dos años y medio, casi tanto como el tiempo en que se suceden los principales acontecimientos de la novela: del invierno de 1940 a la primavera de 1943. Diríase que su autora quiso compartir el día a día con sus personajes para no perderse nada, para poder dar testimonio de sus vidas desde su mismo epicentro.

Por todo lo dicho, me van a excusar si, lejos de abstraerme a ellos, permito que se filtren  en mi discurso oleadas de sentimientos que ni puedo ni quiero evitar.

Cuando Marisa me propuso hacer esta presentación, lo primero que hice fue preguntarle “¿hay algo en especial que quieras resaltar o que consideres imprescindible?”

Ella me contestó “No. Tu conoces la novela…habla de ella, de lo que te transmite”.

Y de ti ¿qué digo?

“De mí nada. Eso no es importante. Yo no tengo publicaciones anteriores a las que hacer referencia, ni me han concedido premio alguno, ni otorgado reconocimiento literario ¿qué ibas a decir de mí?

Y…¡podría decir, si su pudor me lo permitiera, tantas cosas!. Sin embargo podemos  agradecer a ese sentimiento el haber llevado a su autora, no se si de manera consciente o inconsciente, a diseñar un esqueleto, una estructura peculiar en la novela que le confieren cierta singularidad y que, en mi opinión, es uno de los valores de la misma. Lo que quiero decir es que, posiblemente, ese mismo pudor a reconocerse “escritora” llevó a Marisa a compartir la autoría de esta historia con uno de sus protagonistas: Yoel Bilak. Hecho que se refleja en la alternancia de los capítulos. Así, de los 22 que conforman la novela, Marisa hace suyos los números impares. Aquellos escritos en 3ª persona y cuyo protagonista absoluto es el mismo devenir de la historia; dejando, en un acto de generosidad literaria, que sea Yoel el autor de los capítulos pares, en los que se nos presentan, desnudos de elementos superficiales, personajes fundamentales en la novela. Estos capítulos están escritos no en 3ª sino 2ª persona, hecho que refleja su cercanía con el autor. Podríamos hablar de una novela dentro de otra novela, una historia dentro de otra, muchas vidas en una sola. Y, sin embargo, éstos se entrecruzan retroalimentándose de tal manera que confieren a todo el conjunto una frescura y espontaneidad que permiten al lector el cambio constante de registro, ese cambio necesario para convertir la lectura en un placer, en el que no hay lugar para el cansancio, sino el “quiero más” al final de cada capítulo.

Esa misma estructura confiere a la novela un formato casi de guión cinematográfico. Cada pequeño detalle queda tan delicadamente perfilado: los espacios, los personajes, las situaciones, los diálogos…, que al pasar la última página no puedes evitar pensar: “Quiero ver esta película”

 

Sedom, no es una novela fácil, ni en el fondo ni en la forma, pero el resultado de todo ese proceso creativo ha sido sorprendente. Recuerdo el momento en que, tras horas de lectura de folios sueltos, archivos adjuntos en el correo electrónico, etc, llegó a mi, encuadernado con tapas de plástico y gusanillo, el proyecto final de lo que hoy tenemos aquí. Cuando Marisa me pidió por millonésima vez que le hiciese una crítica objetiva y sincera, no pude por menos que alegrarme de no necesitar fingir en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Me fue realmente difícil contener mi desbordado y sincero entusiasmo para evitar parecer que sobreactuaba cuando le dije… “Pero Marisa…¡es genial! ¡una pasada!, ¡lo mejor que he leído en mucho tiempo”

Por supuesto he seguido leyendo desde entonces, ¡qué le voy a hacer, es un vicio que tengo!, (supongo que un vicio que comparto con ustedes), y puedo asegurarles que sigo teniendo la misma opinión al respecto.

 

Quisiera, en este punto, reclamar su atención hacia el título de la novela y, para ello me van a permitir que retome el símil de la gestación con el que comencé esta presentación. Ya durante esa fase uno empieza a pensar en el nombre más adecuado, baraja distintas posibilidades,… y Sedom, como todo neonato, necesitaba un nombre propio. Y recibió el mejor, aquél que refleja su personalidad, su esencia, aquel que le fue otorgado por quien mejor lo conocía: su autora, su madre.

 

Es en la dualidad del título “Sedom” y el subtítulo “indebidamente tuyo”, donde reside la esencia misma de la historia que se narra.

 

Sedom, más allá de su sustrato como realidad física ya sea en forma de destino turístico de Israel, como la Sodoma del Antiguo Testamento, o bien una simple carbonera en las tripas del ghetto de Varsovia, sufre una transubstanciación que la transforma en una presencia más allá del tiempo y el espacio, en el punto donde todo empieza y todo acaba. Sedóm es cárcel y refugio y, por encima de todo, ese lugar inmaterial que no deja ni dejará nunca de ser un hogar para Yoel y Andrej.

 

Indebidamente tuyo, refleja la dualidad entre la entrega absoluta frente a la intolerancia y la incomprensión. Intolerancia e incomprensión representada por un padre, el de Andrej que considera “indebida” la felicidad de su hijo por interferir con su proyecto ideal de vida.

 

La línea argumental transcurre en un contexto histórico por todos conocido, II Guerra Mundial, momento en que se planea y ejecuta la construcción del muro del Ghetto de Varsovia. Un lugar y un tiempo deshumanizados,  donde morir es lo cotidiano, donde el destino de todo un pueblo pende de la decisión arbitraria de una mente enferma, donde el dolor y el miedo se agazapan en cada esquina. Es en este contexto donde el amor entre Yoel y Andrej se erige como símbolo de vida, de resistencia, de reducto íntimo e inviolable inherente a la esencia del ser humano, que crece fuera del alcance de la brutalidad, de la barbarie y de la incomprensión. Un amor que representa la última transgresión a la que uno puede acogerse.

A pesar de tratarse de una novela de ficción, no puedo dejar de resaltar como otro de los grandes valores del libro, el alto grado de precisión y fidelidad con el momento histórico en que se desarrolla la acción. La exhaustiva tarea documental llevada a cabo por su autora   le ha llevado a aunar magistralmente una historia real, la del ghetto, con la ficción de unas vidas y unos sucesos que, perfectamente podrían haber formado parte de esa realidad. Marisa no solo se documentó a fondo,  hizo algo mucho más importante, le puso alma a todo ello. Y es gracias a esto que el lector no se siente abrumado en ningún momento por un exceso de datos documentales, ni lo que hubiera sido aun peor, por la pedantería del que creyéndose erudito  necesita  bombardear a su público con ráfagas de absurda y hueca erudición hasta dejarlo inerte e indiferente.

Tenemos historia, tenemos la belleza del lenguaje y tenemos corazón, y con ello el combinado perfecto para conseguir lo que esperamos al abordar la lectura de una novela: simple y llanamente que nos entretenga, que nos mantenga enganchados y que nos produzca emociones, sean estas del tipo que sean.

Su autora recrea la vida en el ghetto con tal autenticidad que casi nos hace sentir un personaje más. De la mano de sus protagonistas recorremos sus calles, nos adentramos en sus hogares, nos desesperamos, reímos y lloramos con ellos.

Resulta reconfortante el hecho de que, a pesar de lo dramático de la situación y el momento en que transcurre la acción, la novela no está escrita desde o hacia la culpa, el miedo o la pena, sino desde y hacia la más profunda  indignación .

Sedom es, en definitiva una novela escrita con el corazón y con las entrañas. Una apuesta por el futuro pero, también una reivindicación de la memoria como base para construir un mejor y más justo destino para la humanidad.

Para terminar, y regresando una vez más al símil con el que comencé, les invito a todos, a coger a este pequeño recién nacido. Pónganlo en su regazo, acaricien lentamente sus páginas, sumérjanse en la profundidad de su mirada. Él, a cambio, les regalará, como suelen hacer los bebés,  la mejor de sus sonrisas. Les ofrecerá su alma.

Y ahora es para mí un orgullo dar paso a la persona que mejor conoce  a la criatura y por quién realmente estamos todos hoy aquí, a su madre, su autora: Marisa Rubio.

 

Pero antes de dejar que empieces a entusiasmarte hablándonos de tu libro, permíteme, permítanme todos, decirte solo tres palabras, las mismas que tu pusiste en boca de Yoel Bilak cuando comenzaste junto a él el viaje que os llevaría a publicar vuestra primera novela. Marisa: “YA ERES ESCRITORA”

 

 

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Comentarios
5 Comentarios de “Discurso de presentación”
  1. Marisa S. dice:

    Marijose tiene razón, fue muy bonito y para mí muy emotivo,tú no sé si estarias pletórica yo mucho,se lo dejé a una amiga y lo está leyendo ahora,ya te diré si le ha gustado,kisses

  2. Marisa S. dice:

    Marijose tiene razón, fue muy bonito y para mí muy emotivo,tú no sé si estarias pletórica yo mucho,se lo dejé a una amiga y lo está leyendo ahora,ya te diré si le ha gustado,kisses

    • Marisa dice:

      Yo estaba feliz de verme rodeada de tantos amigos, de tanta gente que me quiere y de presentar por fin a mi bebé en sociedad. Dile a tu amiga que me deje el comentario en el “muro de Sedom”, le guste o no ^-^ Un beso, marisilla.

  3. maria jose cintora dice:

    hola marisa! perdona por ser tan tardona, pero no abro muy amenudo el correo. Aunque no lo creas, estoy desenando leerla, pero ya sabes… yo y mis examenes. En cuanto la lea, que no será muy tarde, pongo la opinión en el muro. Sé que me va a gustar, intuyo…l
    Me encanto la presentación, supongo que te irias a casa pletórica. Un besazo . Hablamos

    • Marisa dice:

      Lo que tienes que hacer ahora es estudiar, no te preocupes, ya llegarán las vacaciones. Eres toda una campeona. Estoy segura de que te va a gustar, marijose. La presentación fue muy bonita, me alegro mucho de que disfrutarais. Un beso enorme y pronto organizaremos una cena. ¡Te aviso!

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